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Hace tiempo que China se mueve… sobre cuatro ruedas. En los despachos de los creadores de opinión, los sabuesos que se encargan de rastrear oportunidades comerciales tienen subrayado en rojo el sector del automóvil y sus componentes.
Las grandes marcas venden más en China que en muchos países europeos. El coche se ha convertido en algo más que un medio de transporte. Volkswagen fabrica coches en Shanghai desde la década de los 80 y ha sabido adaptarse al gusto local. Su modelo Passat es 10 centimetros más largo de la habitual, longitud extra que se destina al asiento trasero, donde se sienta el propietario ya que es muy habitual la figura del conductor al estilo Falcon Crest.
Sin embargo, el segmento del mercado que ofrece un mayor potencial de crecimiento son los utilitarios, sobre todo los destinados a compradores primerizos y a los jóvenes por eso no es de extrañar que las marcas chinas hayan apostado fuerte por hacerse con su trozo de tarta. Hasta el momento, el ganador nacional es el Chery QQ. Un minicoche cuyo precio varía entre 3000 - 5000 euros y que logró vender más de 100.000 unidades en 2005. QQ es también un programa de mensajería instantánea como nos contaba Daroit y otras muchas cosas.

